
Respecto al estudio del caso planteado en el documento "Innovación educativa en ciencia y educación", de Ernesto Schieffelbein, podemos rescatar los siguientes conceptos claves:
.- Método frontal y sus implicancias
.- Necesidad de utilizar y complementar con otros métodos
.- El rol del docente
.- Hay una conciencia de la situación actual, pero llama la atención la falta de acciones correctivas
.- Hay un diagnóstico conocido, pero faltan las medidas o acciones que corrijan los problemas
Análisis crítico:
Falta de mecanismo autoevaluativos formales en los procesos de evaluación y pedagógicos; de manera estructurada, sistemática e instaurada, en la organización o establecimiento, que sea más que “iniciativas” y sean parte del proceso.
Reconocimiento del método frontal como método válido, pero se evidencia que el exceso de éste, y en general de cualquier método, reduce las posibilidades de evaluación de los alumnos, al estar relacionados los instrumentos evaluativos con las prácticas o métodos pedagógicos. La diversificación de métodos facilita la evaluación no solo cognoscitiva, sino que habilidades complejas, valores, actitudes, etc.
Se reconoce el rol del docente en lo relativo al proceso innovador en aula, sobre él recae la capacidad de poder plasmar, con variadas estrategias, los objetivos propuestos en los planes, pero a la vez es clara la reticencia de éstos, muchas veces producto de la falta de manejo sólido de estrategias de enseñaza aprendizaje y su adecuada evaluación, lo que conlleva inseguridad o incapacidad de control de los grupos, como habitualmente se utilizan los métodos tradicionales, entre otras prácticas instauradas.
No hay que desconocer los factores institucionales, tales como el apoyo y compromiso de los sostenedores, la asignación de carga docente y tiempo que se debe dedicar al mejoramiento de los procesos, tanto por parte de los mismos docentes, como por equipos dedicados a la mejora continua y evaluación de éstos.
Aportes a la reflexión:
Generar instancias de coordinación formal, respaldadas por la dirección de los establecimientos, entre las instancias diagnósticas (Consejos de Profesores) para orientar los planes de mejoramiento de las prácticas pedagógicas y evaluativos.
Incorporar a más actores en el proceso de evaluación de estrategias y planes de acción, difundiendo a apoderados, alumnos y comunidad las iniciativas y diagnósticos elaborados por los mismos docentes y directivos, utilizando un modelo similar al sensitivo.
Los establecimientos deben plantear de manera explícita una variedad de metodologías y prácticas pedagógicas, así también como respaldar la capacitación continua pertinente de los docentes, pero dentro de su jornada de trabajo, con la respectiva descarga horaria. De esta manera, los resultados de dicha capacitación pueden ser llevados a la práctica en la institución y evaluadas las estrategias o principios planteados, garantizando la variedad metodológica por parte de los docentes en el aula.
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